{"id":9481,"date":"2022-10-24T08:44:01","date_gmt":"2022-10-24T06:44:01","guid":{"rendered":"https:\/\/pimem.islahosting.org\/sin-categorizar\/article-de-pedro-perez-dilleslex-estafa-por-suplantacion-de-facturas-en\/"},"modified":"2026-06-16T09:19:50","modified_gmt":"2026-06-16T07:19:50","slug":"article-de-pedro-perez-dilleslex-estafa-por-suplantacion-de-facturas-en","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pimem.islahosting.org\/es\/institucional\/article-de-pedro-perez-dilleslex-estafa-por-suplantacion-de-facturas-en\/","title":{"rendered":"Estafa por suplantaci\u00f3n de facturas en el correo: \u00bfqueda el deudor liberado del pago?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan datos recogidos por la Fiscal\u00eda General del Estado, durante el a\u00f1o 2020 tuvieron lugar en Espa\u00f1a m\u00e1s de 16.900 procedimientos judiciales por&nbsp;ciberdelincuencia, lo que supuso un&nbsp;incremento&nbsp;de un 28,69% con respecto al a\u00f1o anterior.&nbsp;En los a\u00f1os siguientes, estas cifras no han hecho sino que aumentar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De entre las v\u00edctimas de este tipo de delitos, se calcula que entre un 65 y un 70 por ciento son peque\u00f1as y medianas empresas. El motivo est\u00e1 claro: el uso recurrente de herramientas digitales\u2013 para almacenar y gestionar informaci\u00f3n, para realizar pagos, etc. \u2013 sumado a una falta de recursos y conocimientos en materia de prevenci\u00f3n, convierte a las PYMES en el objetivo n\u00famero uno de estos criminales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las formas m\u00e1s populares de ciberdelincuencia es la t\u00e9cnica conocida como \u201c<em>Man in the Middle\u201d<\/em>. Mediante esta t\u00e9cnica el ciberdelincuente intercepta las comunicaciones intercambiadas entre dos partes, monitorizando los mensajes y, llegado el momento, manipulando a su antojo los mensajes cruzados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las tipolog\u00edas m\u00e1s frecuentes, y sobre la que hablaremos en este art\u00edculo, es la del&nbsp;<strong>fraude de facturas por correo electr\u00f3nico<\/strong>. En estos casos la actuaci\u00f3n del delincuente se produce cuando, en el contexto del pago de unos servicios, el proveedor remite a su cliente una factura. En este punto, estando las comunicaciones previamente monitorizadas por el delincuente, este env\u00eda, desde la cuenta de correo electr\u00f3nico del propio proveedor o desde una con un nombre de direcci\u00f3n muy similar, un correo electr\u00f3nico informado sobre un cambio en el n\u00famero de cuenta bancaria al que efectuar el ingreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez el deudor ha abonado el importe en la nueva cuenta, el delincuente desaparece sin dejar rastro. Con frecuencia la intrusi\u00f3n no se detecta hasta pasadas unas semanas, cuando el proveedor, al no ver el ingreso en su cuenta bancaria, contacta con su cliente y descubre lo ocurrido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como apunt\u00e1bamos, esta es una t\u00e9cnica ampliamente utilizada por los criminales y que ya ha sido objeto de tratamiento por parte de nuestros tribunales, penales y civiles. Estos han tenido ocasi\u00f3n de pronunciarse, entre otras cuestiones, sobre el tema central de este art\u00edculo: \u00bftiene el pago efectuado por el deudor efectos liberatorios? Es decir, una vez detectado lo ocurrido, \u00bf tiene el deudor que pagar a su acreedor la suma ya abonada en la cuenta de ciberdelincuente o el pago efectuado le libera de su obligaci\u00f3n?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para resolver esta cuesti\u00f3n debemos partir en primer lugar de la regla general recogida en el art\u00edculo 1162 del C\u00f3digo Civil, que establece que el pago debe hacerse a \u201c<em>la persona en cuyo favor estuviese constituida la obligaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la norma general encuentra dos excepciones: (i) la dispuesta en el art\u00edculo 1163 del CC: \u201c<em>[\u2026] ser\u00e1 v\u00e1lido el pago hecho a un tercero en cuanto se hubiere convertido en utilidad del acreedor\u201d;&nbsp;<\/em>y especialmente, (ii) la recogida en el art\u00edculo 1164 del CC: \u201c<em>el pago hecho de buena fe al que estuviere en posesi\u00f3n del cr\u00e9dito, liberar\u00e1 al deudor<\/em>\u201d.&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es precisamente sobre la base ambos preceptos que nuestra jurisprudencia se ha pronunciado sobre el efecto liberatorio del pago efectuado en el contexto de una estafa \u201c<em>Man in the Middle<\/em>\u201d, y en particular, sobre los requisitos o elementos que deben examinarse para dar respuesta a la cuesti\u00f3n planteada.&nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su claridad nos remitimos en primer lugar, a lo resuelto por la&nbsp;<strong>Audiencia Provincial de Madrid (Secci\u00f3n 10\u00aa) Sentencia n\u00fam. 501\/2019 de 28 octubre<\/strong>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cEn suma,&nbsp;<strong><u>es necesario<\/u><\/strong>, en este \u00faltimo caso, supuesto sobre el que pivota la resoluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n sometida a enjuiciamiento, que&nbsp;<strong><u>para que el pago realizado por el deudor al acreedor aparente, produzca el efecto liberatorio, la concurrencia de tres requisitos: pago efectivo por el deudor; posesi\u00f3n del cr\u00e9dito o apariencia de titularidad del cr\u00e9dito, la cual debe ser razonable u objetivamente veros\u00edmil, es decir, que justifique la buena fe al pagar a persona distinta del verdadero acreedor; y buena fe del deudor o solvens<\/u><\/strong>; [\u2026]&nbsp;<strong><u>no basta la mera creencia o convencimiento subjetivo de que se paga al verdadero acreedor, siendo necesario que tal creencia exista aun habiendo empleado la diligencia realmente exigible de acuerdo con las circunstancias del caso, debiendo derivar de datos objetivos y fiables<\/u><\/strong>. Buena fe objetiva que, a diferencia de la subjetiva, no se presume, ha de ser probada por quien la invoca (Art.217 LEC).&nbsp;<strong><u>Y de no concurrir tales presupuestos, como sucede en el presente caso, el deudor resulta obligado a pagar a su acreedor, sin perjuicio de reclamar a quien consider\u00f3 acreedor, la devoluci\u00f3n de lo entregado<\/u><\/strong>[\u2026]<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, los requisitos que deben observarse para que el pago efectuado por un tercero de buena fe a quien no era acreedor tenga efectos liberatorios, son los siguientes: (i) realizaci\u00f3n de un pago efectivo; (ii) existencia de una apariencia, razonable y justificada, de la titularidad del cr\u00e9dito; y (iii) la buena fe del deudor, entendida de forma objetiva y examinada a la luz del empleo de la diligencia debida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No siendo discutible en estos casos, ni el pago a tercero ni la buena fe subjetiva, entendida como el convencimiento de que quien paga lo hace al verdadero acreedor, el efecto liberatorio del pago lo determinar\u00e1 la concurrencia de la buena fe objetiva que, como ya hemos apuntado, nace a partir del empleo de la diligencia debida. As\u00ed,&nbsp;<strong>\u00fanicamente la observancia de dicha diligencia, contextualizada en las particularidades de cada caso, permite afirmar la razonabilidad de la creencia aparente que es justificativa del pago a tercero y que libera de la deuda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello,&nbsp;<strong>no es posible dar una respuesta gen\u00e9rica a la cuesti\u00f3n planteada, sino que deberemos necesariamente atender a las circunstancias concretas de cada caso<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, en contra de cuanto ocurr\u00eda en el supuesto anterior, donde el Tribunal resolv\u00eda que el deudor deb\u00eda abonar al verdadero acreedor el importe ya satisfecho al ciberdelincuente, en el siguiente supuesto resuelto por el&nbsp;<strong>Juzgado de lo Mercantil n\u00fam. 2 de Bilbao en su Sentencia n\u00fam. 152\/2021 de 11 marzo<\/strong>, se establece lo contrario:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cCon la precisi\u00f3n que har\u00e9 en relaci\u00f3n con la cuant\u00eda, la impugnaci\u00f3n se resolver\u00e1 a favor de la concursada porque&nbsp;<strong>a la vista de las circunstancias concurrentes debe estimarse probado que Balzola actu\u00f3 con la diligencia exigible<\/strong>. En efecto, actu\u00f3 tras recibir un email de la misma persona con la que hab\u00eda gestionado el pago con anterioridad y procedente de la misma direcci\u00f3n de correo electr\u00f3nico. Y lo que es m\u00e1s relevante; cuando materializ\u00f3 la transferencia obtuvo un justificante que se\u00f1ala como beneficiaria de la misma a la mercantil impugnante. As\u00ed las cosas, ning\u00fan motivo ten\u00eda Balzola para sospechar que estaba siendo objeto de un il\u00edcito, raz\u00f3n por la cual debe ser eficaz el pago que realiz\u00f3\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por todo ello, a modo de&nbsp;<strong>conclusi\u00f3n<\/strong>&nbsp;podemos afirmar que para que el pago hecho por el deudor de buena fe a un tercer distinto del acreedor tenga efectos liberatorios debemos analizar si este ha obrado con la debida diligencia, no pudiendo establecer una respuesta homog\u00e9nea para todos los casos. Para ello, es importante valorar las circunstancias de cada caso observando numerosos elementos tales como: (i) la direcci\u00f3n de correo electr\u00f3nico empleada por el delincuente; (ii) existencia de signos externos manifiestos que alerten sobre un posible hackeo; (iii) existencia de relaciones comerciales previas en las que el pago se realizaba en otra cuenta distinta o a trav\u00e9s de otro contacto; etc.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro P\u00e9rez de Illeslex analiza el fraude de facturas por email con la t\u00e9cnica \u00abMan in the Middle\u00bb, ciberestafa que afecta sobre todo a pymes y aut\u00f3nomos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14239,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"inline_featured_image":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center 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