PIMEM-Temático. Joan Enric Capellà, autor de «Turisme o no turisme?»

Entrevistas 11 de octubre de 2023 · 8 min de lectura

Joan Enric Capellà, geógrafo y empresario, analiza los retos del turismo en Mallorca y apuesta por la diversificación y la educación para el futuro.

Sector: Turismo y alquiler vacacional # Igualdad
ph entrevistas

El departamento de Comunicación da voz a publicaciones temáticas relacionadas con la economía y la empresa. Mediante entrevistas queremos acercarnos al pensamiento y a la publicación de determinadas obras que de alguna manera nos ayuden a tener una visión más amplia de un sector. En esta ocasión hemos conversado con Joan Enric Capellà, geógrafo, profesor universitario y empresario, cuya experiencia y conocimientos le han llevado a firmar un libro que seguramente no dejará indiferente a nadie.

1-Del turismo como fuente de ingresos se ha hablado, se habla y suponemos que más se hablará y desde muchos puntos de vista. ¿Cuál fue el motivo que le llevó a seguir hablando de turismo? ¿Qué «ángulo» de análisis ha tomado?

Llevo 25 años vinculado al sector turístico. Empecé trabajando en la empresa familiar donde teníamos dos tiendas de fotografía, una en plena zona hotelera de Can Picafort. A través de los estudios de Geografía entré en el mundo de la geografía del turismo, campo al que me dediqué como investigador (UIB y CSIC) y como docente (UIB). Posteriormente di el salto a las grandes corporaciones turísticas mallorquinas (Iberostar, Orizonia y Grupo Piñero) primero como trabajador y finalmente como directivo. Este paso por las empresas me animó a ser empresario y fundé, junto a otros dos compañeros, SOM, grupo turístico del que la empresa con más renombre fue SOM HOTELS. Entretanto pasé por la política siendo el primer concejal de turismo que ha tenido el Ayuntamiento de sa Pobla. Y actualmente sigo como emprendedor y empresario: fundé la consultora Caray, que actualmente gestiono con un socio y un nutrido equipo de colaboradores, y también cofundé Investhinks, una plataforma SaaS de servicios de trading automático. 

Todo ello me da una visión muy poliédrica sobre el turismo. Así que mi ángulo de análisis es muy particular. Y precisamente fue Lleonard Muntaner quien me animó a escribir sobre turismo cuando visualizó mi posición de rara avis dentro del sector.

2- ¿Cree que existe debate a la hora de pensar en una Mallorca sin turismo? ¿Qué sectores pueden llenar los pequeños espacios que pueda dejar (si en algún momento existe el deseo de desacelerar) esta «máquina tan bien engrasada»? 

Creo que debate ha habido y mucho. El problema es que no se ha pasado a la acción. En el libro critico que ya está bien de comités de expertos, de planes estratégicos y de encuentros intersectoriales. Es la hora de los hechos. 

Pero también tengo dudas de que haya un interés real en la diversificación: lo más sencillo es seguir con el gigante turístico que hemos instalado. En el libro hablo por ejemplo del Parc Bit como triste ejemplo de lo que se quería que fuera y en lo que finalmente lo hemos convertido: de un mini Silicon Valley con poder de atracción de empresas tecnológicas internacionales, a un polígono de servicios mal dotado y carente de todo el ambiente emprendedor que en un momento se soñaba.  

3-En pleno debate sobre la sostenibilidad y la innovación, en este caso más ya dentro del impacto de la IA, ¿por dónde pasan los retos del turismo en Mallorca?

El turismo sin Mallorca, naturalmente, sobrevivirá. Mallorca sin el turismo, tengo serias dudas. Si debemos plantearnos qué Mallorca queremos en el futuro, actualmente no queda otra que pasar por el turismo. Ya lo dejo claro en el título del libro: «¿Turisme o no turisme? Esta, lamentablemente, es la única cuestión.» Este «lamentablemente» ya lo dice todo. Mallorca está polarizada por el turismo, y nuestro gran reto es empezar a trabajar para que esta polarización se vaya reduciendo. Esto no debe confundirse con teorías del decrecimiento ni otras similares. El mayor reto del turismo es que nos ayude a diversificar y a que no tengamos todos los huevos en la misma cesta. 

La IA tendrá un gran impacto en el sector turístico, como lo tendrá en toda nuestra acomodada vida occidental. Pero tengo más dudas de que lo tenga sobre el turismo de Mallorca por el tipo de oferta que tenemos. Pero por favor, dejemos de esperar que venga alguien a decirnos lo que tenemos que hacer. Empecemos a empoderar a la gente de Mallorca. El problema es que no estamos preparados como sociedad. Y por eso ya apunto en el libro la importancia de centrarnos en la educación de los jóvenes para poner los fundamentos de la Mallorca del futuro: este es verdaderamente nuestro gran reto. Y también indico que todo esto no va de una o dos legislaturas, sino de una o dos generaciones.

4-Los impactos que genera esta industria para los residentes son bien conocidos. ¿Hay modelos y/o territorios que hayan conseguido un equilibrio o que se hayan puesto a trabajar para enderezar esta situación y que podamos tener como punto de referencia?

Antes es imprescindible que empecemos a girar la mirada y no ver el turismo como un «agente externo» que ha venido y nos ha colonizado. Los residentes son quienes mayoritariamente han hecho los hoteles, han montado las empresas de servicios y proveedores, han hecho las segundas residencias en plenas zonas turísticas y si pueden en primera línea, son quienes han copado la administración de funcionarios aprovechando las oleadas de bonanza económica que han propiciado la sobredotación de personal público, y un largo etcétera. 

Por tanto, si cambiamos la mirada y no nos dejamos llevar por corrientes interesadas, tendremos un juicio más ecuánime, menos visceral y más accesible. Precisamente esto es lo que empezamos a propiciar con el proyecto Homo Turisticus que hemos montado desde Caray y que es la continuación del libro: pretendemos contribuir a despertar conciencias para conseguir un mundo mejor donde el turismo puede ser un factor clave. 

En el libro pongo tres ejemplos de territorios en equilibrio o que trabajan para llegar a él: Cerdeña, Nueva Zelanda y Singapur. El primero está abrazando su patrimonio y sus tradiciones, el segundo ha hecho de la conservación y preservación del patrimonio natural y etnológico su gran atractivo, y el tercero aplicó un modelo de ética social incorruptible para sobrevivir en plena Asia y Oceanía. Volviendo a la pregunta anterior, hacer un cambio cultural implica ponerse a trabajar inmediatamente en las escuelas, y después tener paciencia porque el camino es largo.

5-La clase política parece entrar en pánico cuando se habla de desaceleración y a menudo parecen más sensatos los empresarios que los propios gobernantes. ¿Por qué cree que el debate sobre la calidad por encima de la cantidad cala tan poco entre los gobiernos, sean del color que sean?

Puedo aceptar que la gente de la calle hable de turismo de calidad. Pero es imperdonable ver hablar de ello en los mismos términos a profesionales del sector, políticos, periodistas, y también los mismos académicos. La aproximación generalizada a la calidad es equivocada porque nadie habla en los mismos términos y pocos se detienen a analizarlos. ¿Qué es turismo? Puedo aceptar que la gente de la calle confunda, por ejemplo, turismo con hotelería, pero no lo perdono a los agentes antes indicados. En el libro critico con profundidad esta cuestión y pongo las bases para que nadie más vuelva a equivocarse. 

Igualmente ocurre con la «calidad». ¿Qué tiene la gente en mente cuando demanda «calidad»? ¿Todos tienen realmente lo mismo en mente? Pongamos un simple ejemplo: para algunos «calidad» es un turista que gasta mucho, que se interesa por la cultura y cuida el entorno. Pero: ¿qué oferta tiene Mallorca para atraer ese turismo? Y la poca que hay: ¿está a la altura de la «calidad» que demandamos? Además, este patrón de turista es el que alquila coche, generalmente no va a hotel grande, se pasea por todos los rincones de la isla y lo encontramos en las calas que se supone que solo conocemos los mallorquines y en las fiestas más propias. ¿Queremos turistas por todos los rincones? ¿Los queremos a toda hora en nuestra vida? O por otro lado, ¿preferimos turistas que no se muevan mucho del lugar donde se alojan y que no molesten? Seamos razonables: un turista que gaste mucho, llene las 400.000 plazas turísticas (¡las legales!) que tenemos, sea muy respetuoso, le interese la cultura, no se mueva de los alrededores donde está y no interfiera en la vida más íntima de los mallorquines, sencillamente, no existe. Por eso desde Homo Turisticus atenderemos todas estas cuestiones con una nueva mirada, aire fresco, provocando reflexión y pasando a la acción, porque estamos cansados de los tópicos de siempre.

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