Sylvia Mulet: «Esta crisis nos demuestra que somos más adaptables de lo que pensábamos»
Sylvia Mulet analiza las ayudas para empresarios del comercio y la restauración y los retos burocráticos que plantea su gestión.
- ¿Cuál ha sido el objetivo del curso?
Dar a conocer las diferentes ayudas a los empresarios autónomos y a los trabajadores vinculados al área de comercio y restauración, tanto las prorrogadas como las de nueva creación.
- ¿Cree que faltan profesionales para gestionar las ayudas a las empresas o es la administración quien lo pone muy difícil desde el punto de vista burocrático?
Las empresas disponen de buenos profesionales y hacen lo posible para ayudar con los diferentes sistemas que tienen para la tramitación de cada una de las ayudas. Las dificultades con las que se encuentran son constantes, desde el nivel de conectividad de las páginas (como el enlace a PROSA de la seguridad social), multitud de códigos internos para cada tipo de exención, e, incluso, la falta de respuesta a las solicitudes, ya que no siempre hay plazos establecidos. Todo esto genera incertidumbre y tensión innecesaria a los profesionales.
- ¿Qué experiencia tiene en esta área administrativa y qué consejo daría a nuestros socios?
Como responsable del área de Administración de Personal durante más de 20 años y como empresaria, diría que hay que valorar muchísimo todas las implicaciones que tiene acceder a una ayuda pública. Las ayudas a los emprendedores no son «gratuitas», excepto las directas para trabajadores y las vinculadas a cotizaciones a la seguridad social.
Hacer un ERTE, pedir un aplazamiento tributario o de cotizaciones, solicitar una subvención de la CAIB, todas estas acciones implican obligaciones transversales, que reducen la autonomía de los empresarios y empresarias y no siempre son asumibles.
La dificultad por parte de tesorería en el momento de devolver el préstamo o la cuota aplazada puede suponer un grave perjuicio, y eso, sin entrar a valorar que estas ayudas serán revisadas más adelante por los organismos pertinentes.
Según mi experiencia, recomendaría hacer un plan económico antes de tomar ninguna decisión y poner en una balanza «pros y contras» con el asesor. Lanzarse a pedir ayudas sin criterio, para no pagar deudas ahora, puede ser peor para el futuro.
Más allá y después de los años que he trabajado en esta área, diría que la planificación y la educación financiera debería ser una asignatura en las escuelas.
- En comparación con otros países de la UE, ¿cómo valora la cantidad de ayudas y la gestión por parte de la administración?
En el ámbito empresarial, las ayudas directas que desde las Administraciones han dado a las empresas no han estado vinculadas propiamente a los sectores afectados.
RTVE a finales de diciembre ya lo reconoció, y aunque se está reconduciendo la situación con un Plan de Medidas, hasta ahora no eran ayudas directas, eran mejoras para disponer de créditos y aplazamientos, reducción de las cotizaciones, y es ahora, y a nivel autonómico, que se ha empezado a destinar dinero, de forma limitada, a sectores obligados a cerrar y limitar su actividad, mientras seguían afrontando todos los gastos igual que si estuvieran abiertos al público.
- ¿Qué debemos aprender de esta crisis económica? ¿Qué hay que prever de cara a futuras nuevas crisis en el ámbito de la administración de ayudas?
Que ya no podemos limitarnos a hacer lo de siempre «mejorado». La innovación no es tal si no aporta valor al cliente y genera beneficios económicos y sociales, y eso es extrapolable a todos los sectores, incluso a la Administración.
Esta crisis nos está demostrando que somos mucho más adaptables de lo que pensábamos, que la necesidad agudiza el ingenio, y es el momento de abrirse al mundo digital y dar acceso a un público y a una ciudadanía que tiene derecho a ser mucho más exigente, en tanto practica la autogestión, y reclama una atención virtual comprensible e intuitiva.
En la Administración es necesaria la digitalización de todos los procedimientos para operar en tiempo real. Para llevar a cabo esta digitalización es imprescindible contar con la colaboración de los colectivos profesionales que ya hacen uso de las plataformas actuales, y que aportarían su visión para hacer una Administración Electrónica unificada, sencilla y eficiente.
Paralelamente, el uso de esta tecnología requerirá dotar de habilidades digitales al funcionariado y a los usuarios particulares, lo que también es posible hacer de forma virtual.
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