Jordi Mora en el Diario de Mallorca: 2020, los datos que deja «la tormenta perfecta»
Jordi Mora analiza el impacto económico de 2020 en pymes y autónomos de Baleares, con caídas de facturación de entre el 30 y el 90% según el sector.
Serán pocos los años en que haya tantas coincidencias desgraciadas en el ámbito económico y empresarial y eso que miramos con mucho temor lo que pueda ocurrir en 2021. Todo lo que ha pasado y pasa, no deja margen a la duda; el desastre se ha consumado.
Las pymes y los autónomos hemos sufrido un revés que en 2019 era impensable, si bien es cierto que ya había ciertos indicios de desaceleración en la economía pero, porcentualmente hablando insignificantes. Y es que el crecimiento del año pasado fue del 2%, el más bajo desde 2014.
Los datos publicados por la FUNCAS apuntan a que las dos comunidades más afectadas por la COVID-19 son precisamente las que basan su economía en el monocultivo turístico: Canarias y Baleares. Lo que podemos aportar desde la Federación de Pimem es que cinco de las grandes asociaciones relacionadas con el turismo (Restauración, Habtur-alquiler turístico, Pequeños y Medianos Hoteles, taxis y AEVAB-rent a car) han tenido una caída de entre un 70 y un 80% respecto a 2019. Una caída de la facturación insoportable para cualquier empresa.
En cuanto al sector primario los datos de que disponemos es que la bajada en facturación se sitúa en un 40% respecto a 2019. Cabe destacar la capacidad de algunas empresas de colocar su producción en Mercabarna haciendo posible rebajar el golpe en 10 puntos.
El caso de la industria es diferente. Los datos recogidos y publicados por el CES hablan de un progresivo peso de representatividad del sector a pesar del aumento de los puestos de trabajo y empresas en 2019. Muy diferentes serán los datos de 2020 donde desde PIMEM se apunta a que la COVID-19 deja pérdidas que van entre el 30 y el 90% respecto al año pasado y dependiendo del sector industrial. La horquilla es más amplia porque, si bien es cierto que hay pérdida generalizada, hay sectores que han visto cómo la coyuntura les ha permitido aguantar el golpe por razones diferentes. Es interesante ver el trabajo que se ha comenzado a hacer en cuanto a la apuesta por la diversificación, la venta directa online, la calidad y la sostenibilidad.
Finalmente me gustaría recordar la situación de los autónomos. UATAE (Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores) asegura a día de hoy que en enero de 2021 hasta un 30% de los autónomos pueden darse de baja de los cuales un 20% (unos 20.000 trabajadores en las Illes Balears) pueden no volver a la actividad.
A todo este panorama numérico, difícil de encajar y gestionar, se le ha de añadir la situación administrativa. El departamento laboral de PIMEM ha atendido a más de 400 empresas y más de un centenar de autónomos y se ha llegado a la conclusión de que la «realidad pyme» es mucho más compleja que lo que permite la legislación actual. En este punto, quiero dejar claro que el colapso del sistema ha sido y es real y representa un verdadero dolor de cabeza para empresas, trabajadores y gestorías que esperan que se arregle como sea y cuanto antes.
Ahora, dado este panorama, nos corresponde analizar la información, sacar conclusiones que nos ayuden a encarar el futuro de manera práctica, productiva y sobre todo con más fundamentos. Debemos evitar seguir creciendo dentro de un modelo tan frágil y tan dependiente de un monocultivo. Estos meses que vienen, más allá de la lucha titánica por salvar empresas y trabajadores, nos corresponde interpretar correctamente los efectos de la tormenta y prepararnos para los cambios que dejará. Solo podemos afrontar los retos del presente y del futuro con unión y cohesión social. Desde la Pimem, como agente social, no dejaremos de trabajar para superar las dificultades actuales y próximas, nuestro eslogan de siempre: ¡Juntos somos más fuertes!
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